Hace meses que no me sentaba 20 minutos delante de mi ordenador para escribir. No porque no haya ocurrido nada mencionable, todo lo contrario. Los últimos meses, España ha empezado a cambiar su estampa: Una nueva tregua de ETA que ha separado, si cabe, mas a Gobierno y oposición, la aprobación del Estatut más polémico de la historia con una mediocre participación, el intento de subirse al mismo carro de una realidad nacional andaluza y la esperada reforma del gallego que desde hace cuatro días, camina hacia el reconocimiento del carácter nacional de Galicia. Muchas líneas que comienzan a trazarse y que esperamos encuentren su punto final sin la tensión y los intereses partidistas que llevan implícitos todos los cambios. Pero hoy no me he parado a pensar en esta actualidad. Hoy me he parado a analizar la profesión. Hoy me he parado a comprobar que periodismo y periodistas siguen rumbos paralelos. Muchos de ellos no trabajan para informar y día a día, se prostituyen por sus intereses o los de... Hoy, decía Gabilondo que siempre que trabaja piensa en el destinatario y nunca en el político o en el. Pero, ¿lo hace todos? En el mismo programa le preguntaban que opinión le merece Jiménez Losantos y su programa. Se limito a decir como la conferencia episcopal no tiene nada que decir sobre su trabajo diario, cuando serian los únicos que pueden cortar la demagogia mañanera de la COPE. Y es que muchos se han dejado la honestidad y supuesta imparcialidad del comunicador en las aulas de la facultad o en el despacho de algún político.
Juan XXIII decía "Rezo por los periodistas que se meten a profetas en lugar de limitarse a ser cronistas de la realidad".
Alguno debería aplicarse el cuento en su propia casa, pero siempre vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro.
Defectos de la profesión.
1 comentario
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Como se nota el "mono" de escribir y de ponerse a "crear"....ay......